Evaluación en la Virtualidad

Evaluación en la virtualidad, el gran desafío…

La interacción dentro de un aula virtual, sea de forma asincrónica o sincrónica, puede analizarse desde cinco dimensiones pedagógicasorganizativainformativacomunicativapráctica, y tutorial y evaluativa. La dimensión práctica de un aula virtual representa un entorno en el cual el estudiante se enfrenta a situaciones de aprendizaje que implica la activación de distintas habilidades y estrategias tanto cognitivas, actitudinales y sociales. La planificación y selección de actividades deberá tender a favorecer un proceso de aprendizaje constructivo. La dimensión tutorial y evaluativa hace referencia al rol que juega el docente dentro del aula virtual como guía del proceso de aprendizaje del estudiante. Se rompe con el concepto de transmisor del conocimiento, siendo un dinamizador de las actividades de aprendizaje. El trabajo del docente se orienta hacia la motivación del estudiante para que nunca se sienta solo, a planificar actividades desafiantes y basadas en expectativas e intereses del estudiante, a reforzar la participación y el trabajo, a reconocer el esfuerzo y exigir mayor dedicación cuando la actividad no alcanzó el objetivo deseado por el docente. El docente debe organizar actividades individuales y grupales mediante herramientas específicas para el trabajo colaborativo, pautar claramente los tiempos, no perder el hilo de la propuesta utilizando pedagógicamente las herramientas disponibles en el aula virtual y manteniéndola “viva”.

Ambas dimensiones tienen mucho que ver en la evaluación de los aprendizajes. La evaluación puede ser diagnóstica, formativa o sumativa. Hay 3 conceptos importantes de distinguir: Evaluación, Calificación y Acreditación.

EVALUAR es un proceso sistemático y riguroso de recogida de información, incorporado al proceso educativo desde su comienzo, que implica un juicio de valor y que se orienta hacia la toma de decisiones para proseguir la actividad educativa, mejorándola progresivamente (Casanova, 1995; citado por Elola, Zanelli, Oliva y Toranzos, 2010).

CALIFICAR es una manera sintética de informar resultados de un proceso de evaluación. Es la traducción de los resultados de la evaluación a una escala determinada, por ejemplo del 1 al 10 o de la letra A a la D (Elola, 2010). Este proceso implica una medición y se refiere a asignar un valor -una cantidad numérica- al atributo medido, luego de compararlo con un patrón.


ACREDITAR es un proceso que afirma el cumplimiento de ciertos requisitos para obtener una certificación. Es el reconocimiento de que alguien o algo ha alcanzado las metas establecidas. La acreditación es de carácter académico-administrativo, mientras que la evaluación y la calificación son de carácter estrictamente académico, refieren el tipo y nivel de los aprendizajes logrados (Auvieux, et. al. 2020).

Según Lipsman (2009), “la evaluación es el aspecto más vulnerable del trabajo de los profesores”. Cuando nos referimos a la evaluación, la consideramos una parte indisociable del proceso de enseñanza y aprendizaje (Anijovich, 2019). La evaluación debe realizarse durante todo el proceso educativo y considerar siempre sus funciones diagnóstica, formativa y sumativa. A pesar de eso, existe una visión muy arraigada en el cuerpo docente que insiste en concebirla como un elemento final en el proceso de enseñanza y aprendizaje con la aplicación de instrumentos propios de una evaluación sumativa, tales como las pruebas escritas (Auvieux, et. al. 2020).

La concepción de evaluación de los aprendizajes ha evolucionado hacia un concepto más integral, evaluar para aprender; deja de reducirse a una mera calificación para convertirse en un proceso que contribuye a optimizar los aprendizajes. Evaluar no es solo calificar. Evaluar implica juzgar el valor de la enseñanza y del aprendizaje, construir un espacio que genere información respecto de la calidad de la propuesta de enseñanza que redunde en la mejora. Evaluar para aprender supone una manera más auténtica y desafiante de integrar la evaluación con la enseñanza y el aprendizaje (Anijovich, 2019).

La evaluación debería ser entendida como una oportunidad para que los y las estudiantes pongan en juego sus saberes, visibilicen sus logros, aprendan a reconocer sus debilidades y fortalezas, además de la función “clásica” de aprobar, promover, certificar (Anijovich y Cappelletti, 2017).

Lo ideal es que las propuestas pedagógicas centren más su atención en procesos de evaluación formativa que de sumativa. Si la evaluación está bien diseñada, debería darnos claros indicios del proceso de aprendizaje de los estudiantes. En tiempos donde no podemos concurrir a la universidad, es conveniente apostar por el seguimiento del aprendizaje de los estudiantes antes que realizar evaluaciones sumativas, tipo parciales, para calificarlos. Ese tipo de evaluaciones se podrían dejar para el final de cuatrimestre o para cuando nos podamos reencontrar en las aulas físicas.
 

PARA PROFUNDIZAR SOBRE EL TEMA DE EVALUACIÓN EN LA VIRTUALIDAD, RECOMENDAMOS LA LECTURA DE LOS SIGUIENTES DOCUMENTOS:
  • Algunas consideraciones en torno a la evaluación en la virtualidad. Elaborado por Mg. Ana Vogliotti. Río Cuarto, UNRC, Secretaría Académica. Mayo 2020. 12 páginas

  • “Recomendaciones para los procesos de evaluación en entornos virtuales”. Elaborado por Nicolás Auvieux, María Luisa Bossolasco, Roxana Enrico, Fernando García, María Fernanda Guzmán, María Fernanda Hidalgo y Lia Fabiana Torres Auad de la Universidad Nacional de Tucumán (2020). 4 páginas.

  • Sugerencias para los exámenes finales y parciales a distancia en las universidades nacionales en el contexto del COVID-19. Material elaborado en la Red Universitaria de Educación a Distancia de Argentina (2020). 8 páginas

  • Evaluar en la virtualidad. Material elaborado por Graciela Iturrioz e Irene González de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (2015). 12 páginas.

  • El enriquecimiento de los procesos de evaluación mediados por las TIC en el contexto universitario. Material elaborado por Marilina Lipsman de la Universidad de Buenos Aires (2014). 8 páginas.

  • Algunas nociones teórico/prácticas para repensar la evaluación en la universidad. Material elaborado por Mg. Rosana Beatriz Squillari de la Universidad Nacional de Río Cuarto, Septiembre de 2020. 15 páginas.



Además, recomendamos analizar el siguiente material que toma la teoría sobre evaluación y la resignifica en el contexto de la virtualidad:













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